Mantenimiento del casco del caballo

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Mantenimiento del casco del caballo

 

La inmensa mayoría de las consultas realizadas al veterinario en relación con nuestros caballos (se calcula que hasta un 80%) se refieren al  cuidado de sus piernas.

 

Muchos veterinarios y cuidadores coinciden al afirmar que “sin casco no hay caballo”.

 

El casco

Tenemos que conocer correctamente la estructura de esta zona elemental del animal y saber qué cuidados necesita.

 

El casco está formado principalmente por tres partes:

  • La Pared es la zona exterior. Su crecimiento es hacia abajo desde la corona.
  • La Suela es la parte ligeramente cóncava que cumple la misión de proteger el casco de lesiones. Tenemos que tener mucho cuento con ella puesto que es muy delgada.
  • La Relincha es el mecanismo amortiguador y antideslizante que facilita que el casco se extienda y se contraiga a cada paso.

Es fundamental en todo momento mantener el casco limpio para evitar problemas.Foto 26-11-11 19 35 09Foto-26-11-11-19-34-08

 

¿Es necesario herrar al caballo?

Muchos de los caballos que viven en libertad no necesitan herraduras y viven largos años sin problemas serios en sus cascos. El motivo está claro; el humano le pide al animal la realización de una serie de tareas que el caballo salvaje no tiene que hacer, cargar con un jinete, saltar, galopar sobre asfalto, permanecer largas horas estabulado…, todas estas actividades no son naturales y provocan una tensión antinatural a los pies y piernas del animal.

 

La córnea del casco no deja de crecer durante toda la vida del caballo (se calcula que aproximadamente un centímetro al mes de media), pero igualmente se va desgastando, sobre todo si el animal trabaja sobre una superficie dura. De aquí la necesidad de utilizar las herraduras, que servirán para evitar el excesivo desgaste del casco.2252_01

 

Como cuidar los cascos y las herraduras del caballo

La falta de limpieza, junto con la utilización de grasas inadecuadas y camas excesivamente húmedas, son los principales causantes de los serios problemas en los cascos de nuestros animales.

 

Es fundamental que la tarea de limpieza se realice cada día, el momento más adecuado justo antes de proceder a montar, y nuevamente revisar antes del retorno al establo.

 

Comprobaremos que la herradura se mantiene perfectamente colocada y pasaremos los dedos por los remaches de los clavos para comprobar que se mantienen en su lugar.

 

Para la limpieza utilizaremos el limpia casco, de la siguiente manera:

  • Trataremos de eliminar la suciedad trabajando desde el talón hacia el borde del casco, poniendo especial cuidado para no penetrar en las zonas blandas de la relincha.
  • Cuidaremos la limpieza de los surcos colaterales de la relincha, puesto que es el lugar preferido para las bacterias, piedras y cualquier elemento punzante.
  • A la hora de limpiar la ranura central, pondremos nuestra máxima atención en la búsqueda de cualquier señal de podredumbre.
  • Comprobaremos la no existencia de cortes ni grietas, así como el grado de sequedad del casco.
  • En caso de que detectamos mal olor,  habrá una gran posibilidad de encontrarnos ante una infección. Si es así, procederemos a limpiar completamente el casco y desinfectar. Esta operación la repetiremos al menos una vez al día con agua oxigenada (y por supuesto, consultaremos el tema con el veterinario o herrador).

Recomendamos llevar un limpia cascos cuando salgáis a pasear con vuestro caballo, de forma que si empieza a cojear, podréis analizar si hay algún problema (tiene algún objeto clavado) y, si es así, solucionarlo en ese mismo momento.

Además del limpia casco, es aconsejable utilizar dos productos, que son:

  • Alquitrán para cascos,  que nos ayudará a eliminar las bacterias, los gérmenes y el mal olor.
  • La pomada para cascos, que refuerza y favorece su desarrollo natural, evitando el escardar y favoreciendo su elasticidad.
  • Es fundamental que un animal estabulado disponga de una cama seca y limpia, no hay nada más destructivo para los cascos que el amoníaco del estiércol y de la cama en descomposición.

Tenemos que procurar que el grado de humedad (mojado / seco) que normalmente producimos después del entrenamiento con nuestro caballo sean los mínimos posibles y utilizar algún tipo de aplicación tópica que selle la cantidad correcta de humedad, a la vez que permita el necesario paso de oxígeno.Vita-Biotin-Crumblespomada-especial-para-cascos-de-caballos

 

La función de las herraduras

La herradura es como la “suela” que protege el casco del caballo, prevé su desgaste excesivo y  cuida el deterioro, es fundamental sobre todo cuando el hombre utiliza al caballo para la competición o para el trabajo.

 

Hay quien afirma que la herradura no es necesaria si los cascos son duros y tienen buena forma, con paredes fuertes y buenas relinchas.

 

A la hora de determinar la necesidad de herrar el caballo tendremos que tener en cuenta el terreno en el cual éste se mueve y el trabajo que realiza a lo largo de la jornada. En este sentido, hay que considerar que los terrenos que no son excesivamente duros, comportan que el animal no necesite demasiada protección.

 

El herrador

Tanto el recorte de los cascos como el herraje tienen que realizarse por un herrador profesional con una periodicidad que dependerá directamente del nivel y tipo de trabajo realizado por el animal y de su rapidez de crecimiento.

 

En principio podemos decir que ningún equino tendría que sobrepasar las ocho semanas sin herrar (como tiempos límite) y que el periodo aceptable de herraje es de las 4 a las 6 semanas. Hay caballos, como los de raid, que se pueden herrar cada 20 días Tenemos que tener en cuenta que si dejamos pasar un excesivo periodo de tiempo sin recortar, el equilibrio del casco se altera de forma peligrosa, pudiendo llegar a provocar un mal permanente a la pierna del animal.

 

El crecimiento del casco, el desgaste de la herradura y su ajuste al casco son los factores principales a la hora de determinar cuando un caballo tiene que volver a ser herrado.

Cuando nuestro animal se suelta junto a otros en el campo, es más seguro dejarlo sin herrar. Entre caballos siempre se pueden producir fricciones y si llegan a echarse coces se  pueden provocar serias heridas.

 

Cualquier caballo ha perdido alguna herradura en alguna ocasión. La pérdida de una herradura no es una cosa que pase en un instante, sino que viene motivada por una serie de cuestiones que tenemos que tener en cuenta y controlar. Estos factores son múltiples y afectan el herrador, el jinete y al propio caballo, sin contar los motivados por las características del terreno de entrenamiento u otros elementos que en principio pueden parecer insignificantes pero que suponen altos factores de riesgo, como por ejemplo la presencia de moscas. Si el caballo está constantemente rodeado de moscas, utilizará sus patas para intentar asustar y este golpear constando acaba para aflojar sus herraduras y levantar los clavos.

 

Por lo tanto, para evitar la pérdida de la herramienta en el momento menos deseado, no hay otra solución que la de mantener una regularidad en las visitas del herrador junto con una constante observación de su estado.

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